El Atlético de Madrid llegó a un acuerdo con José Antonio Reyes, por el cual éste reconoce que debe abonar al club una penalización como consecuencia del contrato privado que firmó en su día para jugar en el equipo rojiblanco, pero a cambio obtiene una sustancial rebaja en la cifra a pagar.
El compromiso se plasmó vía fax, toda vez que Miguel Ángel Gil Marín está pasando unos días fuera de España.
Como quiera que el utrerano se presenta el viernes como futbolista del Real Madrid, el Atlético quería apurar el plazo para cerrar el asunto. De no haberlo conseguido, el viernes hubiera requerido los dos millones que aparecían en el primer documento

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